¿Qué pasaría si la disminución progresiva de la población de abejas fuera tal que dejara sin almendras todo el campo mallorquín? Esta es una de las hipótesis que se derivan directamente del paulatino descenso de la población de abejas a nivel mundial, y una de las premisas que han llevado a la dirección general de Medio Rural y Marino del Govern y el Departamento de Zoología de la Universitat de les Illes Balears (UIB), a estudiar alternativas que favorezcan la polinización alternativa de los almendros con otros insectos, según informa S. Sansó en el Diario de Mallorca.
Es por ello que recientemente se ha iniciado un interesante experimento consistente en la colocación de 18 cajas de abejorros (Bombus terrestris, o borinos en catalán) en una parcela de unas seis hectáreas en la finca de Son Marrano, en Llucmajor, donde hay almendros de diez años de las variedades de floración tardía Ferragnes, Masbovera y Glorieta, actualmente en regadío. Durante este mes se hace un recuento de las flores de una serie de árboles seleccionados, para que dos meses después, en mayo, se pueda comprobar cuántos frutos han dado. Está demostrado que los abejorros son más efectivos en la polinización que las abejas, primero porque son más grandes y después porque tienen una lengua más larga que les permite polinizar por vibración.

El almendro es uno de los cultivos más importantes y predominantes en Balears, donde actualmente hay 24.443 hectáreas sembradas con uno de los símbolos más tradicionales del campo mallorquín, lo que supone una recogida de fruto de alrededor de 7.000 toneladas anuales. De hecho las islas son la tercera comunidad autónoma en cuanto a superficie dedicada al cultivo, aunque en la clasificación de producción total baje hasta el sexto lugar. También cabe recordar que desde hace un año la almendra de Mallorca cuenta con la protección de la Indicación Geográfica (IGP).
Cabe señalar a su vez que el cultivo del almendro en Balears se verá recompensado en la nueva Política Agraria Comunitaria (PAC). De esta manera, desde 2015 hasta 2020, las ayudas asociadas a los frutos secos, se traducen en un incremento del 15% respecto a la península. Así, mientras que en el resto del estado la bonificación será de 33 euros por cada hectárea, en Balears se llegará a los 38 euros. A esta cantidad habrá que añadir las ayudas autonómicas, por lo que se estima que se llegará alrededor de los 80 euros por hectárea y año.
Al acto de presentación del proyecto de borinos de ayer en Son Marrano acudieron tanto el conseller de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio, Biel Company, como la directora general de Medio Rural, Margaret Mercadal.
Desde VIDA APÍCOLA solo nos cabe añadir que, antes que buscar alternativas, hay que solucionar los problemas de la apicultura en defensa de la abeja. Todo lo demás son parches…
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