Mostrando entradas con la etiqueta Teide. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teide. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2015

Las colmenas seguirán, de momento, en el Teide

imgres

El Patronato del Parque Nacional aprueba mantener los panales este año pero pide al Ministerio de Medio Ambiente estudios para evaluar el impacto de la apicultura

El Patronato del Teide aprobó por unanimidad mantener durante este año las 2.709 colmenas que hay en el Parque Nacional del Teide. Sobre las vicisitudes de esta problemática hemos informado anteriormente los pasados días 30 de enero y 5 de mayo en esta misma sección de Noticias de VIDA APÍCOLA: Este Patronato está compuesto por representantes de las distintas administraciones públicas implicadas, como el Cabildo, los ayuntamientos de la Isla con suelo en el espacio natural y el Gobierno canario. Según las fuentes consultadas de esta última institución, todas ellas acordaron mantener el volumen de apicultura actual pese a las advertencias de los expertos sobre el daño que esta actividad puede causar a los tajinastes rojos y las retamas, exclusivas de este ecosistema insular.images

Pero la entidad, no obstante, también ha pedido al Consejo Científico de la Red de Parques Nacionales, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, la realización de estudios que determinen el impacto que provocan las abejas en la flora.

El pasado mes de enero salió a la luz un estudio que alertaba sobre las consecuencias que la explotación agropecuaria privada con abejas de la miel está generando en el Parque Nacional del Teide. Como medida de conservación del espacio Patrimonio de la Humanidad, la investigación, liderada por Alfredo Valido, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), recomendaba la supresión de las colmenas.

Según su análisis, el Teide ostenta el récord mundial en densidad de colmenas por kilómetro cuadrado y advierte que la introducción de la abeja doméstica está alterando el sistema natural. Esta situación está provocando, de acuerdo a ese estudio, una disminución de la riqueza de especies de polinizadores nativos, con efectos negativos en la reproducción de algunas plantas, como el tajinaste rojo y la retama.

10f9ba4b66f14554112bb662bc7095cd.340.340.0.min.wmark.52fbcffe

De acuerdo a los datos aportados por la Consejería de Sostenibilidad del Gobierno de Canarias, en la actualidad hay un total de 2.709 colmenas, las mismas que se instalaron en el pasado ejercicio y que se mantendrán a lo largo de este año, según ha acordado el Patronato. Sin embargo, en otros periodos han sido menores. El dato más destacado es el de 2013, cuando solo se colocaron 643 debido a la mala floración que hubo esa temporada. Ante esta circunstancia, las fuentes consultadas defendieron que la cantidad de colmenas para el próximo periodo dependerá en gran medida de cómo vaya la floración de las retamas y los tajinastes, de donde se nutren principalmente las abejas.

Los apicultores discrepan

Ante la posibilidad de que restrinjan la actividad, la Asociación de Apicultores deTenerife (Apiten) ya ha mostrado su desacuerdo y su presidente, Roberto Marrero, ha denunciado que desde el Parque Nacional se pretende rebajar el número de colmenas. Sin embargo, desde la Consejería de Sostenibilidad indicaron que esa decisión no está contemplada a corto plazo y que la cantidad de instalaciones dependerá precisamente de la floración.

Pero en el encuentro que mantuvieron los miembros del Patronato también se llevó un memorando que recogía posibles medidas que podrían aplicarse para controlar el impacto de la apicultura. Entre ellas estaban la prohibición de la actividad, aplicar el barbecho (determinar por zonas dónde se puede poner colmenas y dónde no) o establecer periodos de descanso en el terreno.

Estas acciones, según puntualizaron, fueron tratadas en la reunión, pero resaltaron que la decisión final ha sido solicitar al Consejo Científico de Red de Parques Nacionales la necesidad de realizar estudios para determinar el impacto de la apicultura en la flora del espacio. De esta forma, será este organismo el encargado de aprobar qué investigaciones deberán llevarse a cabo.


View the original article here

martes, 3 de febrero de 2015

La “abeja de la miel” en el Parque Nacional Teide pone en peligro la flora y fauna autóctona

AppId is over the quota
InicioArtículosBlogLa “abeja de la miel” en el Parque Nacional Teide pone en peligro la flora y fauna autóctona

colmenas-abejas-teide--644x362Un estudio resume los principales resultados de trabajos realizados en los últimos 15 años y alerta sobre las consecuencias que la explotación agropecuaria privada con abejas de la miel está generando en este peculiar ecosistema en Tenerife.

Los investigadores recomiendan la supresión de las colmenas en el interior del Parque como medida inmediata de conservación, antes de alcanzar una situación de no retorno: “La prohibición no llevaría un impacto económico significativo en la población”, aseguran.

El Parque Nacional del Teide ostenta hoy día el récord mundial en densidad de colmenas por kilómetro cuadrado. Sin embargo, para el medio ambiente no es motivo de orgullo. La introducción de la abeja doméstica (Apis mellifera) está alterando en gran medida el sistema natural de la zona, produciendo una disminución de la riqueza de especies de polinizadores nativos, con efectos negativos inmediatos en la reproducción de algunas plantas, como el tajinaste rojo y la retama del Teide, exclusivas de este ecosistema insular.

Así lo revelan los resultados de la investigación liderada por Alfredo Valido, desde la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y que publica en su último número Ecosistemas, revista editada por la Asociación Española de Ecología Terrestre. En este se advierte de que esta actividad agropecuaria, considerada como tradicional e iniciada en el S.XVI, produce una fuerte competencia por los recursos naturales (polen y néctar) con los polinizadores nativos, muchos de ellos endémicos, y únicos en este ecosistema. Estos quedan desplazados de la red de interacciones beneficiosas planta-polinizador por la abeja doméstica, que consume gran parte del néctar disponible y no les permite aprovechar las flores.

Depresión por endogamia

El efecto de la abeja más cosmopolita es doblemente negativo: disminuye la diversidad de polinizadores nativos y, al sustituirlos, lleva a cabo una polinización de peor calidad, lo que promueve la autofecundación (visitan muchas flores dentro de cada planta individual). Esto se traduce en una bajada de la productividad, es decir, menor cantidad de semillas por fruto. Además, la calidad también se pierde en sus genes, lo que podría provocarles una desviación genética conocida como “depresión por endogamia”, (pérdida de diversidad genética en la descendencia). Medir estas alteraciones y conocer cómo se conjugan con el efecto que está produciendo el cambio climático, (el Parque Nacional del Teide ha registrado un incremento en las temperaturas medias anuales de 0,14ºC/década desde 1944), es el siguiente objetivo de la citada investigación. La respuesta de las plantas autóctonas a estos cambios climáticos dependerá de que se preserve adecuadamente su diversidad genética y el vigor de sus poblaciones.

Soluciones económicas

Al igual que ocurrió con el pastoreo hace unas décadas, que fue eliminado, la recomendación “más inmediata y lógica desde el punto de vista ecológico”, según los científicos, es prohibir esta actividad en el Parque Nacional. “La simple acción de no permitir a los apicultores el uso de este espacio natural público protegido sería la medida de conservación más efectiva, rápida, y sin coste económico alguno para neutralizar en un 100% el impacto que está generando la abeja doméstica en el Parque Nacional”, asegura Alfredo Valido.

El número de apicultores implicados en esta actividad agropecuaria ascendía a 135 en 2012, según la última “Memoria anual de actividades del Parque del Teide”, publicada en 2013. Este informe indica que la mayoría de ellos no son profesionales dedicados en exclusividad a esta actividad por lo que, “en principio, esta prohibición no conllevaría un impacto económico significativo en la población”. A día de hoy, existen políticas públicas dirigidas a controlar a los herbívoros introducidos (conejos y muflones) y los ecólogos denuncian que la atención a la apicultura es insuficiente. Ésta se regula por el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide, a través de normas que implican a toda la administración: Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife, y ayuntamientos afectados.

Áreas desprotegidas a nivel nacional

En concreto, los expertos, llaman igualmente la atención sobre lo pernicioso que pudiera ser el uso de abejas domésticas en la restauración de ecosistemas de montaña llevado a cabo como medida de conservación de, por ejemplo, osos y urogallos en la Cordillera Cantábrica. En estos sistemas, el aumento artificial de la población de la abeja puede estar desplazando a otros polinizadores nativos muy efectivos como pueden ser los abejorros (Bombus spp), y esta circunstancia perjudica de manera negativa la biodiversidad de estas áreas de montaña. “Estas medidas de conservación tendrían que plantearse de igual manera en otras áreas protegidas de la geografía nacional donde se permita esta actividad agropecuaria”, inciden.

Conscientes de que la implicación de la sociedad es fundamental para el desarrollo de programas de conservación de la abeja melífera, buscamos la complicidad de personas y entidades para patrocinar proyectos en su defensa.

View the original article here

El Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas no comparte la recomendación de prohibir las colmenas de abejas en el Teide

InicioNoticiasBlogEl Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas no comparte la recomendación de prohibir las colmenas de abejas en el Teide

luis-perez-presidente-fundaciónEl Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas, Luis Pérez Ventosa, no comparte la recomendación de prohibir las colmenas de abejas en el Parque Nacional del Teide recogido en un estudio, publicado en la revista Ecosistemas a partir de conclusiones de trabajos realizados durante los últimos 15 años y del que nos hemos hecho eco en nuestra web. Según este estudio, la presencia de Apis mellifera en el parque nacional está provocando una disminución de la riqueza de especies de polinizadores nativos, lo que conlleva efectos negativos directos e inmediatos en la reproducción de algunas plantas exclusivas de la isla, como el tajinaste rojo (Echium wildpretii) y la retama del Teide (Spartocytisus supranubius).

Luis Pérez Ventosa, miembro fundador de la Fundación Amigos de las Abejas y presidente de la misma desde su creación en 2008 cree que “estos investigadores tienen algo de razón, pero no toda, pues no se debe saturar un ecosistema con abejas trashumantes, porque efectivamente disminuyen la cantidad de polen y néctar que necesitan otras especies autóctonas condenándolas a su disminución o exilio, pero no tienen en cuenta que las abejas existían en armonía con esos ecosistemas en épocas pasadas cuando vivían libres sin enfermedades (hoy desgraciadamente no lo pueden hacer)“.

Para el Presidente de la Fundación “las abejas melíferas en Canarias no son una especie relativamente reciente como pueda serlo en América sino que forman parte natural de su ecosistema desde siempre, prohibir su existencia en el parque es a mi parecer es tan peligroso como sobresaturarlo.”

A Luis Perez Ventosa no le cabe ninguna duda de que “para dar relevancia a su noticia, estos investigadores han escogido una línea de desprestigio tanto para las abejas como a la profesión de apicultor. Es indudable que hay que hacer algo, pero eso no debe de ser prohibir la existencia de las abejas que tienen en ese entorno como en otros ecosistemas su merecida estancia porque en antaño han estado allí.”

La solución para el Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas “es regular esa estancia, también la cantidad de colmenas en el parque, incluso prohibiendo la trashumancia al mismo como última medida pero permitiendo que las abejas no trashumantes sigan donde siempre han estado aunque ahora tenga que ser de la mano del hombre.“

Conscientes de que la implicación de la sociedad es fundamental para el desarrollo de programas de conservación de la abeja melífera, buscamos la complicidad de personas y entidades para patrocinar proyectos en su defensa.

View the original article here