Vaya por delante nuestra solidaridad con el pueblo nepalí por esta tragedia y, también, a los familiares y amigos de los afectados de tantas nacionalidades, entre ellas también españolas. Un suceso del que se tardarán años en levantarse y con pérdidas humanas, materiales y artísticas irrecuperables.
Lamentablemente también la apicultura nepalí se ha visto muy perjudicada. Los apicultores tradicionales utilizan exclusivamente colmenas tradicionales: colmena horizontal en tronco de árbol y colmenas de hormaza. Un estudio mostró que el 42 % de los apicultores usan colmenas tradicionales (NAKAMURA, 1989). Las colmenas en tronco y las de hormaza sirven en general como colmenas llama enjambres. Al efecto de aliviar la pobreza de la población tribal de la zona de colinas, además de las colmenas tradicionales también se utilizaron otros tipos de colmenas modernas, como son la colmena Newton, colmenas modernas modificadas y la colmena africana tipo bar. Todas estas colmenas modificadas fueron introducidas por varias agencias de ayuda. Hay un total de cerca de 119.428 colonias de Apis cerana alojadas en colmenas tradicionales (BDS, 2003). De las cuales 101.684 son colonias de Apis cerana alojadas en colmenas en tronco y 17.744 colonias en colmenas de hormaza La Apis cerana es muy popular entre los granjeros de las áreas rurales, tal vez debido a los menores costos de confección de las colmenas tradicionales (colmenas en tronco o de hormaza), al utilizarse materiales asequibles a nivel local Otra razón es que, a distinción de Apis mellifera, a las colonias de Apis cerana nunca se les alimenta entre cosecha y cosecha. El azúcar es relativamente caro y muchos apicultores tradicionales no se pueden permitir suministrar el jarabe necesario a sus colonias. El principal problema de la apicultura moderna con Apis cerana es que inmediatamente después de la transferencia de las colonias de Apis cerana de las colmenas tradicionales a las modernas éstas desertan Un 60 % de la población rural está practicando la apicultura tradicional (NAKAMURA, 1989). Veremos qué ha pasado con toda esta actividad apícola… Una pena.
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