viernes, 22 de mayo de 2015

Las abejas atacan sólo si se sienten atacadas

abejas-una_xoptimizadaxFoto EFE

Son noticia casi cada día las personas que sufren picaduras de abejas y la  del “anciano picado por 500 abejas” ha sido una de las más relevantes en los medios de comunicación durante varios días. Creemos desde VIDA APÍCOLA que, al mismo tiempo de informar sobre el suceso, estaría bien que los mismos medios aconsejaran a la población de cómo hay que comportarse ante la presencia de las abejas. Todos hemos visto gente dando manotazos a troche y moche “defendiéndose del ataque” de una abeja entre gritos histéricos. Rídiculo. Esa fue la noticia:

Un hombre de 85 años, Julián Perancho Sánchez, fue ingresado en estado grave en el Hospital Virgen de la Vega de Salamanca tras ser encontrado el sábado día 16, en la localidad de Serradilla del Arroyo (donde nació y adonde regresó hace dos años, después de años residiendo en Asturias) con el cuerpo desfigurado por la picadura de más de 700 de abejas, según confirmó su hija Balbina.Las enfermeras tardaron una hora y media en sacarle los aguijones con pinzas.

“No sé cómo está vivo. Tiene los ojos tan hinchados que no puede abrirlos y las manos como botes”, lamentó la mujer. Las desgracias no vienen nunca solas. Hace sólo una semana que falleció la esposa del hombre, Josefa Martín, días después de haber sufrido un ictus.

“Mi padre va evolucionando bien, aunque hay que esperar a que vaya eliminando todo el veneno. Le cuesta más, porque sufre un poco de insuficiencia renal. Y también le están vigilando el efecto del veneno en el hígado”, aseguró Balbina Perancho.

El hombre había salido a pasear a las nueve de la mañana por La Serrana, en los alrededores del pueblo, en el que hay instaladas unas 5.000 colmenas. “Según él, las abejas empezaron a atacarlo y él trató de escapar. Eran las cuatro de la tarde y no había vuelto a comer. Cuando me puse a buscarlo ya lo habían encontrado tirado en un riachuelo, junto al puente de Las Suertes”, relató la hija de Julián.

Un chatarrero que pasó por el puente vio al hombre inconsciente y dio la voz de alarma. “Cuando la gente se acercó no lo reconocían de lo desfigurada que tenía la cara. Pero él pudo hablar y les dijo que vivía en el pueblo”, aseguró Merlinda González, dueña de uno de los bares de Serradilla. Según relató el teniente de alcalde del pueblo, Faustino Hernando, el herido, Julián Perancho, apareció inconsciente en la afueras del casco urbano tirado junto al puente de Las Suertes.

Hasta allí acudió un equipo de la UVI Móvil de Ciudad Rodrigo, que estuvo atendiendo al herido en el lugar del suceso durante casi una hora. “Imagino que trató de refrescarse en el agua, por la quemazón”, añadió la hija del infortunado. “Le sacaron decenas de aguijones que tenía clavados por todo el cuerpo y cuando le quitaban la ropa no dejaban de salir abejas”, dijo uno de los vecinos que acudieron a socorrerlo. Afortunadamente su vida  está fuera de peligro.

Las autoridades han manifestado que las colmenas cumplían con todas las autorizaciones legales y estaban debidamente señalizadas con carteles de advertencia.


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