Según diversos estudios, las abejas pueden oler y detectar el cáncer en etapas tempranas de la enfermedad, siempre y cuando hayan sido especialmente entrenadas para ello.
Las abejas tienen un excelente sentido del olfato, y en esto se basa en fundamento de las investigaciones, claro que para tal fin deben ser preparadas en laboratorio y que, mediante el olor del aliento del paciente, serán capaces de reconocer marcadores de diferentes tipos de cáncer así como también enfermedades como diabetes y tuberculosis.
Para realizar el diagnóstico, las abejas son colocadas en un habitáculo de vidrio donde luego el paciente echa el aliento. Si las abejas salen del lugar y vuelan hacia una cámara secundaria, la enfermedad ha sido detectada. Por el contrario, si los insectos permanecen en su lugar, el paciente está sano.
Estudios anteriores demostraron que las abejas poseen un olfato muy superior al de los mejores perros de rastreo. De hecho, se las ha entrenado con éxito en la detección de bombas, y una empresa privada, entrena a estos insectos para trabajar en operativos anti terroristas.
Para entrenar a las abejas se procede del mismo modo que con otros animales, premiando sus aciertos con una solución azucarada. Una vez que la abeja aprende el olor que necesita reconocer para recibir el premio, no lo olvida jamás.
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